martes, marzo 02, 2010

7 POEMAS: HÉCTOR HERNÁNDEZ MONTECINOS, EN LIMA



Primeros poemas post Debajo de la Lengua



Llegó el Año Nuevo con una botella en la mano
riendo a carcajadas y abalanzando su cuerpo zigzagueante
sobre el mío. -Ten cuidado- le dije. –Recuerda que aunque tienes
nombre de año solamente eres un día, un mal día para mí.
Abrió sus ojos con un gesto de exabrupto y me alzó su botella.
La tomé y la dejé caer a sus pies. El suelo se llenó de sangre,
pólvora, pestes, huesos, dinero, mierda.
Ya no era un borracho. El Año Nuevo no me engaña
por más que quiera hacer parecer inocentes a cada uno de
los culpables de trescientos sesenta y cuatro malos días.




*




Tuve la mala idea de llegar a casa pocos días antes
de las fiestas de fin de año. Muy mala idea.
Todos hablan fuerte, se mueven demasiado rápido, entran
y salen con bolsas y paquetes. Andan robando, pienso.
Han matado a alguien en la esquina y se traen sus cosas.
Asaltaron la casa bonita de la calle de enfrente y la
están reduciendo. Convirtiendo en polvo lo que siempre
fue polvo.
Cada uno de estos regalos tiene en su interior algo
que de seguro no me gusta o encuentro estúpido.
Lo peor de estar acá estos días es que todos te
hacen sentir a ti que eres un regalo de ellos.




*




Quiero emborracharme hasta caer al piso sin ningún gesto en
la cara. Tirado ahí en medio, con los zapatos bien puestos,
la corbata en su perfecto lugar y las manos en los bolsillos
para que nadie me robe nada. Aquí son todos ladrones.
Pero no, me rodean y me piden que haga un brindis
con una champaña de mala calidad. Le deseo a este
país –comienzo- el peor año de su historia.
Le deseo a esta nacioncita de segunda todo lo
más horrible que pueda suceder con el nuevo
presidente al que le quieren dar la mayoría de votos negros.
Los rostros dejan de sonreír y las copas emblandecen.
Las burbujas de la champaña quedan a medio camino.
Empieza la cuenta regresiva.




*




Cabezas. Lo que más hay son cabezas. En los
mesones de los bancos, en las tienditas de todo
por una ganga. En los cajeros automáticos y
en las cajuelas de los autos.
En los maletines, las carteras y bajo el colchón.
Cabezas, sí, repleto de cabezas que sólo piensan
en dinero.




*




¿Cómo fue este año? –me preguntan. A modo de un
balance, un resumen. Esto me hizo sonreír. Quizá
no había mala intención en la pregunta.
Con suerte recuerdo que hice ayer: Me desperté
a las siete siete como siempre. A las ocho ocho
entra un maldito rayo de sol que me da en la cara.
A las once once invariablemente miro la hora y pienso
que esa es la hora de mi nacimiento, pero
de noche. El ritual del tiempo se me da así,
apareado, duplicado, simétrico. Espero llegar
al 2020. Si estoy desahuciado sólo denme los medicamentos,
si estoy sano denme el premio con más dinero que tengan
para casos como éste.




*




Se hizo un corte de pelo horrible en esas escuelas
que necesitan cabezas amables y tacañas.
No le volvió a crecer más. Me gustaba hacerle
bromas con eso, pues me resultaba sintomático del
mundo. –No me jodas, hermano, que me da vergüenza- me
decía sirviéndose más cerveza en un vaso trizado. ¿Hermano?
Yo no soy tu hermano, pensaba mientras hacíamos ‘salud’,
a lo sumo vivimos en casas que quedan cerca, entre las
millones de casas que hay en el planeta.




*




Estoy viejo, cansado y soy leyenda. Hace años, muchos años atrás
pasaba tres días en parrandas sin dormir, caminaba por la ciudad
toda una tarde o me quedaba leyendo hasta el amanecer.
Los huesos no me dolían tanto y mis ojos estaban más acostumbrados
y dispuestos a contemplar la estupidez del mundo. Pero no era leyenda,
era un mito, porque se es mito cuando la gente espera cualquier cosa
de ti. Nada les llegaría a sorprender demasiado. Y eso es bueno.
Están pendientes de ti pero se olvidan. Creen entenderte.
Ahora estás viejo, cansado y soy leyenda, digo leyenda cuando el mito
ha desaparecido y hasta las ganas de morirse han fracasado.






Santiago, 3-4 enero 2010.




FUENTE:
http://acheache.blogspot.com/2010/03/nuevo-librito.html